jueves, 12 de enero de 2017

Masonería para despertar



No es un secreto para nadie, la masonería en España empezó mal tras su regreso del exilio,  quedó viciada por el drama de la guerra y un exilio demasiado largo.
Han pasado ya muchos años y han sido años inestables en los que al carecer de solidez, de solera, la masonería española en lugar de crecer y consolidarse, se ha estancado.
La mayor parte de los que han entrado en la masonería y siguen entrando en ella, a los pocos años la dejan, las causas las conocemos quienes la hemos vivido.
También el mundo actual ha ido cmbiando y desarrollandose y parte de lo que la masonería ofrece, ya está cubierto por otros foros de la sociedad profana y la masonería, no es peor ni mejor que esos otros foros.

La masonería es un método que racionaliza lo intuible; es, como escribió Espinar Lafuente, un esoterismo racionalizado.

En los últimos tiempos, se habla mucho de eso de la "zona de confort", uno se siente cómodo en un entorno que controla y la tendencia es a buscar esa zona confortable. La masonería en 1717 lo que hizo fue invitar a las personas a salir de esa zona confortable para buscar una zona consensuada.
Lo vigente en la masonería  sigue siendo ese intento de universalidad consensuada a través del uso de la razón y de la experiencia positiva.

Motivo por el que la masonería ofrece a sus iembros dos teatros de actuación, uno es el del dialogo y expresión de ideas y el otro, la experiencia personal de quien la practica ante el contraste de sus propias ideas con las de los demás y también,  el diálogo entre el masón y el universo simbólico en el que puede sumergirse.


Actualmente en la masonería española hay varias tendencias, una muy comprometida ideólogicamente con postulados de la izquierda; otra muy conservadora y  pequeño burguesa; una alejada de cualquier interés por los aspectos más morales del método masónico y otra que se quiere aislar de la realdiad social.
Una que vive en las fantasías míticas del esoterismo new age y más o menos ocultista y otra, visceralmente opuesta a cualquier manifestación de tipo espiritual.

Ambas corrientes se refugian en sus zonas confortables, no buscan el encuentro sino que se distancian cada vez, encapsuladas en su propio  mundo.
Unas expulsan del simbolismo masonico el aspecto más moralista y otras se enajenan en un mundo mítico.

La masonería está fracasando si no busca la armonización,  la masonería moderna nace como una ruptura con la tradición confesional y propone la armonización que permita la resolución de los conflictos.

La masonería es un metodo que se desarrolla escuchando, comprendiendo, empatizando, observando, reflexionando.
La vivencia masónica habría de ser pues la experimentación de una experiencia necesariamente  inefable; una experiencia intelectual y emocional de la que el propio masón es el primer beneficiado; el maestro masón no es un maestro instructor, sino de oficio, es una maestría porque conoce la labor que desarrolla y el uso de las herramientas que posee.


La masonería no puede resolver los problemas de la humanidad, puede intentar conocer sus causas;  ni debe ser repúblicana o monárquica, porque es un lugar de encuentro entre pesonas que buscan resolver los conflictos; no ha de ser un treatro de vanidades, porque pierde su sentido moral; no ha de ser un circo mágico, porque pierde el contacto con la realidad.

El Triángulo 1717 invita a experimentar una restauración de los valores esenciales de la Orden, y quiere recoger a aquellos que en su día se pudieran idntificar con lo expresado en esta entrada, si es así estamos esperándote.


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