domingo, 4 de diciembre de 2016

Masonería esencial, parte 1



INTRODUCCION 

 
La necesidad de definir la masonería, se hace cada vez más necesario, de modo que sea posible identificar el objeto fundamental y su razón de ser. Sobre todo en un mundo como en el que estamos viviendo, en el que la humanidad tiene retos que ha de afrontar globalmente. Como son el cambio climático y la revolución tecnológica, ambas cuestiones van a transformar los modelos económicos, sociales, políticos, intelectuales y morales de la humanidad durante siglos, quizá estemos apunto de entrar en una etapa histórica tan relevante como fue la Edad de los Metales en el pasado.

No me interesa para la reflexión en este texto la acumulación de información histórica, si no el análisis crítico que permita conocer a través de la lógica, la naturaleza de la masonería especulativa y lo que ésta aportó y podría seguir aportando en el futuro.
Uno de los riesgos que encuentro en la actualidad, es que la masonería cometa el mismo error que cometió la religión y el cristianismo, me refiero a intentar explicar su historia y razón de ser, en función de los mitos que ella ha creado en relación a sí misma.

Cualquier reflexión está sometida siempre al criterio personal de quien la desarrolla, sus experiencias, inquietudes, prejuicios, etc.
Es difícil el análisis absolutamente objetivo y reconozco que en mi caso mi perspectiva es bastante personal, aunque intento alcanzar un nivel de objetividad lo más amplio posible.
La verdad; aquello que consideramos como verdad, suele ser un criterio subjetivo que se construye en torno a un hecho objetivo.

Por ejemplo:
Imaginemos que tengo el coche aparcado en la calle y una maceta cae sobre él rompiendo uno de los cristales.
El hecho objetivo, sería eso mismo, que una maceta ha caído sobre el coche rompiéndole un cristal.
Luego podemos entrar a considerar si existe responsabilidad mía por dejar el coche bajo un balcón con macetas, o si la responsabilidad es del propietario de la maceta.
Se podrían hacer muchas consideraciones entorno al hecho objetivo que he mencionado.
Todas esas consideraciones, competirán por convertirse en la verdad que lo determine todo, y una vez establecida esa verdad, el hecho objetivo quedará oculto.
Y la verdad será lo que a partir de ahora llamaré “verdad especulativa”, porque se establece a partir de la especulación a la que el hecho objetivo da paso.
 
De modo que la verdad, depende la ubicación desde la cual, el observador se sitúa a sí mismo para juzgar y analizar el hecho objetivo.


Cualquier reflexión, no deja de ser un proceso de descarte, en la medida en la que el pensamiento nos orienta hacia una conclusión.
Esto significa la desconsideración de aquellas “verdades” descartadas en el proceso de la lógica deductiva.
De ahí la importancia de que el razonamiento sea objetivo en la medida de lo posible y guiado por la fría racionalidad.
Nadie está libre de subjetividades a la hora de razonar, conviene identificar a esas subjetividades para de forma consciente, compensar su efecto sobre el razonamiento.
En demasiadas ocasiones, las emociones son capaces de oscurecer el razonamiento lógico y objetivo, el peso de los prejuicios es mucho, pero también nos pesa mucho aquello que deseamos y muchas veces, en lugar de analizar racionalmente, buscamos justificar nuestro propio deseo de que las cosas sean como nos apetece que sean.
Muchas veces me sonrío cuando alguien se declara librepensador, y en sus argumentos se aprecian claramente sus prejuicios ideológicos o de cualquier otro tipo, que de forma inconsciente le están traicionando.
Pero no solo nuestras subjetividades; nuestros prejuicios influyen en nuestra capacidad crítica, también como he mencionado un poco más arriba, influyen también nuestros anhelos, deseamos que las cosas sean de una determinada manera, y nos mentimos a nosotros mismos creando entonces visiones míticas que den forma a nuestra fantasía.
En este sentido, la masonería corre el riesgo de explicarse históricamente y de fundamentarse en el mito.

En lugar de buscar el origen de la masonería en los hechos objetivos y conocidos, podemos caer en la tentación de fundamentar la historia de la Orden y extraer su sentido, no en la observación critica de nuestra historia, si no en los mitos diversos que han nacido en torno a esa cuestión, y que no son otra cosa que manifestaciones del deseo de que las cosas sean como nuestra fantasía nos dicta, de ahí los diversos mitos acerca del origen de la institución, ubicando ese origen en los tiempos egipcios, o en los tiempos del Rey Salomón, etc.
Y solo puede haber un origen y una sola evolución, y no puede ser el mito el que nos ilumine, si no la realidad objetiva.


En relación con la masonería, tenemos una fecha que señala el momento oficial en el que nace la masonería que ha llegado a nosotros, y esa fecha es el año 1717.
Ese vendría es el hecho objetivo, a partir de ese momento, la masonería se va desarrollando y dejándose influenciar por diversas corrientes intelectuales, esotéricas, políticas, etc.


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