lunes, 3 de octubre de 2016

Traje, sentido y costumbre


Siempre  recomendé a aquellos a los que entrevisté cuando querían entrar en la logia,  que no idealizaran a la masonería, que la masonería era interesante pero no era excepcional.

Al principio de entrar en la Orden, uno se encuentra con tantos elementos y formas de hacer las cosas y de entender lo que es correcto, que lo esencial  se hace difícil de percibir, la masonería, que hace trescientos años era muy sencilla, hoy está recubierta de un barroquismo exagerado, la masonería sigue siendo interesante pero demasiado confusa.
Para unos la masonería es heredera de antiguos conocimientos herméticos, para otros es una neoreligión, algunos la perciben como una sociedad que ha contribuido a la modernidad, otros la contemplan como una forma de mística laica.
Sobre la masonería se ha volcado a lo largo de los últimos tres siglos,  más pensamiento mágico que reflexión serena, racional y objetiva y no porque no la haya, sino porque la mayor parte de la Orden masonica está compuesta por personas que vuelcan en la masonería sus expectativas y las desarrollan en un entorno que facilita alimentarlas y cultivarlas.

Ayer mismo leía un articulo en el que alguien se quejaba de que la masonería estaba perdiendo su verdadero sentido iniciático y su entronque con los antiguos misterios.
Un sentido iniciático que jamás tuvo y unos misterios que de ninguna manera eran de interés para los masones constructores, más interesados en conseguir contratos de obras que en místicas iniciaticas.
El único secreto que los constructores operativos guardaban eran los propios de su oficio, que eran los que les permitían tener un mercado cautivo.
En la masonería encontramos en la actualidad dos corrientes de pensamiento, el racional y el místico; la búsqueda del conocimiento objetivo y la fascinación ante el misterio, una fascinación melancólica porque añora algo que no tiene ni tuvo. Ese pensamiento salvaje que describe Levy Strauss y que se explica antropológicamente y que Umberto Eco parodia en la novela El péndulo de Foucault.


En ocasiones cuando busco lo esencial en la masonería, observo la evolución de la indumentaria masonica,   si pensamos en una tenida nos imaginamos a unas personas que si son hombres, vestirán con traje y corbata de color negro y recuerdo en una ocasión, en la que quedé con un h:. para ir a visitar su logia que me afeó que llevara una corbata que no le parecía apropiada.
Y es que lo que consideramos como corrección, se compone de dos cosas, de lo esencial y de lo acostumbrado.

La masonería moderna nace con un paradigma, la construcción aplicada al ser humano, y el mandil del que tanto se ha especulado, simboliza ese paradigma del oficio constructivo ya especulativo y si observamos las imágenes antiguas, no tenían más función, eran un simple delantal.
Pero la masonería moderna construye a través de la metáfora del paso de la oscuridad a la luz. En síntesis, el masón es aquella persona que se construye a sí misma buscando el conocimiento y abandonando la ignorancia, es una sociedad no iniciatica pero sí ilustrada. No es mistérica porque el misterio por definición no es conocimiento, cuando un misterio es desvelado se convierte en conocimiento, pero los misterios relacionados con lo esotérico no son desvelables, porque tienen que ver más con la psique humana individual y colectiva que con una información objetiva que espera a ser desvelada. Y en ese sentido, en lo relacionado con lo inefable, la neurociencia y la psiquiatría está logrando más progresos que el esoterismo y el ocultismo.

A pocos masones europeos se les ocurre ir a una tenida sin su traje y corbata, pero se nos olvida que ha habido una evolución en la forma de vestir, aquí tenemos un ejemplo de la costumbre supeditando a lo esencial, lo esencial está en el color de la ropa y aún así no desde el origen siquiera de la leyenda de Hiram, incluso el color de la ropa es algo que procede de la costumbre y se convirtió en esencial.
Lo esencial es el mandil, el color de la ropa se hizo esencial cuando se consideró que tenía una función simbólica relacionada con el grado.
La forma de vestir seguirá evolucionando y algún día ese traje será sustituido por otra cosa, pero lo esencial quedará presente en el mandil y en el color de la ropa.

Lo esencial en lo masonico es aquello que está relacionado con ese paradigma constructivo y ese transito de la oscuridad a la luz, al menos para el masón que se siente heredero de la masonería moderna, esa luz es el conocimiento que le permite tener una percepción objetiva de la realidad, esto sería en esencia el sentido de la actividad del masón, ampliar su perspectiva de la realidad desde un punto de vista racional y critico.





No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada