miércoles, 12 de octubre de 2016

Masonería y roles de género























Este tipo de reflexiones, no pretenden ser tomadas como estudios serios de la realidad, tan solo son reflexiones en voz alta.
Llevo un tiempo dándole vueltas buscando la síntesis de lo masonico,  encontrar lo que se pueda llamar como genuinamente masonico.
Inevitablemente nos encontramos con el tema de la inclusión de la mujer en la masonería, lo que lleva al reflexión acerca de la  función simbólica y cultural que hizo que la masonería fuera masculina en su origen y que aun hoy lo sea en buena parte de las Obediencias del mundo.
Esta entrada,  se cuestiona cosas como la tradición primordial y la tradición religiosa frente a la forma moderna o contemporánea, en que la sociedad tiende a resolver la cuestión de los roles tradicionales añadiendo nuevos modelos de sexualidad.



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Lo que llamamos Tradición es en realidad un concepto bastante nuevo, y fue a través de Guenón que ese concepto se impone.
La idea guenoniana de Tradición primordial,  está estrechamente  relacionada con lo que Jung denominaría los arquetipos y que son modelos que representan principios absolutos y definitorios en su grado máximo de alguna cosa. Modelos instalados en el inconsciente colectivo y compartidos con todos los miembros de una misma comunidad humana.
De modo que la tradición espiritual, se diferencia de la tradición primordial, en que esta ultima es la que conecta con los modelos arquetipicos, aquella  que no precisa de sostenedores para su permanencia, porque está inserta en los valores culturales inconscientes de la sociedad.
A diferencia de las religiones, que conservan una tradición particular y especifica de los practicantes de esa religión,  su permanencia en el tiempo requiere de la existencia de comunidades humanas ligadas a esa religión en concreto.
Las religiones establecen métodos de acercamiento a esos arquetipos o principios tradicionales primordiales, pero añaden elementos doctrinales particulares, que pretenden fijar la enseñanza de forma dogmática, para garantizar la permanencia de la tradición religiosa que han generado y sostienen.

El reproche que hacía Guenón, en relación con el alejamiento de occidente de la tradición primordial, añadiendo  su simpatía por el Islam; religión a la que luego se convirtió, yo entiendo que se debe a que Guenón no comprendió o no aceptó, que la una de las características de la cultura occidental  es el  movimiento,  la evolución.
El Islam es una religión espiritualmente interesante, pero que ya nace y así se mantiene, con una firme voluntad de impedir esa evolución que si da en occidente. De hecho, se podría decir que el Islam surje como una respuesta a lo que su fundador consideraba la perversión de la verdadera forma de adoración a Dios, y de hecho el Islam toma los libros de la Torá como la base desde la que se crea su doctrina.
Y así, todo está supeditado al mantenimiento de la tradición religiosa, y no existe separación entre lo civil y lo religioso.



Volviendo a la idea guenoniana de tradición primordial, esa tradición sería la coincidencia en paradigmas espirituales de la humanidad; universalidad,  deseados y buscados por aquellos que se integran en esa tradición para conocerla y profundizar en ella.
En realidad no haría falta que nadie permaneciera en ella para mantener la tradición, como ocurre con las tradiciones religiosas.

Esta idea, y lo que Jung vino a definir como arquetipos, vienen a coincidir perfectamente.
Lo que ocurre es que el arquetipo como modelo fundamental libre de cualquier alteración, puede ser local o referirse a una civilización, y quizá se pueda hablar de  arquetipos universales en la medida en que las comunidades humanas;  las distintas culturas,  se  comunican y se hacen más universales, esos modelos locales pierden vigencia y poder de influencia.

No es sorprendente que en estos tiempos de globalización, una religión como el Islam, tenga problemas de adaptación y reaccione con el atrincheramiento y el fundamentalismo religioso.
En este sentido, recomiendo la lectura del libro El desajuste del mundo  de Amin Maalouf.

De modo que la tradición primordial no precisa de mantenedores,  pues a se entra en contacto con ella a través de la identificación y penetración en los aspectos comunes y compartidos,  normalmente enmascarados por los convencionalismos culturales o religiosos.
Confluimos en el arquetipo cuando el camino se despeja de la maleza que lo oculta.



La evolución de los paradigmas.
 Para concretar más y hacer más comprensible la idea de arquetipo universal; ese que seria el objetivo ultimo de la tradición primordial,  usaré  el termino paradigma para referirme a las ideas que nos acercan al arquetipo.
La evolución de los paradigmas es similar a la evolución de las tradiciones religiosas, el largo viaje del animismo al monoteismo, ha ido en paralelo con los cambios de pensamiento y transformación de los paradigmas de una cultura.
¿Evolucionan los paradigmas porque hay cambios culturales o se producen los cambios culturales porque cambian los paradigmas?


Tanto para las tradiciones religiosas, como para el esoterismo tradicional,  un cambio cultural de envergadura que modifique los hábitos y lo que se considere como aceptable por parte de la mayoría de la población, resultan un problema.

Porque tanto paras tradiciones religiosas como para ese esoterismo tradicional,  un cambio de percepción de la realidad por parte de la mayoría de la población, les coloca en un situación difícil, pues ambas han ido estableciendo un discurso y una doctrina basada en convicciones estables, lo correcto, pasa a ser, no lo que las tradiciones religiosas y esotéricas transmiten, sino los nuevos paradigmas que emergen al margen de esas dos tradiciones.
Por ejemplo, y ya voy entrando en el tema, los nuevos modelos de familia que la aceptación social de la homosexualidad generan, constituyen un problema tanto para el esoterismo tradicional como para las tradiciones religiosas.

La aceptación de la homosexualidad como una forma correcta de desarrollar un proyecto personal de vida, supone el fin de la dialéctica de los opuestos.
Ya no es posible dividirlo todo en dos bloques que se niegan el uno al otro, la realidad se hace compleja y
rompe los paradigmas basados en la armonización de los opuestos a través de encomendarle a cada uno de los dos bloques diferentes y en oposición, un rol diferenciado pero incluyente y necesario para el buen desarrollo de ambos.
Por eso lo femenino y lo masculino, dentro de los limites que los roles establecen, crean un orden armonico que no se opone a los paradigmas y los discursos consolidados tanto de las tradiciones religiosas como del esoterismo tradicional.


El hombre trabajador en la fabrica mientras la mujer atiende lo domestico, es un ejemplo de la armonización de los opuestos a partir de otorgarles roles que integran pero manteniendo la diferencia.
En cuanto a lo esotérico,  las funciones masculinas y femeninas,  dándoles roles establecen una fácil asimilación simbólica de fecundador para lo masculino y gastador para lo femenino; de activo en lo masculino  y pasivo para lo femenino.  etc.
Una vez que la sexualidad no está determinada por el aspecto físico, si no por el psiquismo del individuo,  estos roles dejan de ser efectivos o al menos claros.
Pero no solo debido a las nuevas sexualidades emergentes, dentro de la heterosexualidad, los roles han cambiado también o están en ello, de modo que un hombre puede ser cuidador de los hijos y atender las necesidades domesticas mientras la mujer trabaja. ¿Donde quedan los roles masculinos y femeninos?

Se puede decir, que lo femenino sigue siendo lo domestico mientras que lo masculino es el aporte de recursos al hogar.
En tal caso, la mujer que trabaje, sería masculina en su trabajo y femenina en otros aspectos de la vida.
Y el hombre que queda en casa cuidando de los hijos, seria femenino mientras que en otros aspectos sería masculino.
En todo caso, los roles tradicionales entran en crisis como formadores de bloques bien diferenciados, y lo masculino y lo femenino serían conceptos integrados en los dos individuos que antes; cuando los roles estaban claros y con limites infranqueables,  eran identificados con el sexo de nacimiento de las personas.


Es decir, lo masculino y lo femenino, se convierten en principios o conceptos desligados de la sexualidad humana.
Y la sexualidad humana deja de ser determinante, porque el hombre y la mujer asumen roles diferentes en virtud de las necesidades o vocaciones personales.



En cuanto a lo masonico.
La masonería moderna nace en el siglo XVIII,  y su contenido esotérico no pasa de un simbolismo reducido,   el documento fundacional que define los objetivos y el carácter de la masonería, son las Constituciones de 1723.

Estamos en el siglo XVIII en Inglaterra lo religioso no es tan determinante como en el continente europeo,  pero inevitablemente los principios morales de la masonería moderna tiene un claro fundamento cristiano.
pero la masonería nace como un producto de la ilustración inglesa, que difiere también de la continental,  no es antirreligiosa porque el inglés de esa época esta habituado a la diversidad de credos.

La principal característica de la ilustración inglesa es la influencia del empirismo, el conocimiento a través de la experiencia.
El método masonico  revela un conocimiento a través de la percepción personal de cada masón, el oficio de la construcción es el ideal par transmitir la idea de una existencia fundamentada en el desarrollo de valores universales y positivos,
A diferencia de los Antiguos, los Modernos dejan a Dios dejan en un espacio indeterminado, de modo que se abren a un deismo que no quiere concretar a Dios de ninguna forma, dejando esa cuestión abierta para que cada uno tenga su propio criterio.
No olvidemos que la masonería inicial busca la universalidad.

Pero tampoco puede hacer abstraccion de lo espiritual, pues la vivencia espiritual; no necesariamente ligada a lo religioso, es la transformadora del ánimo.
El dialogo  introspectivo,  la búsqueda del "sí mismo",   mantienen una relación directa con la espiritualidad.
Cuando la espiritualidad se proyecta a lo metafísico, es cuando ésta adquiere condicionantes deistas o teológicos.


De modo que  la masonería, no nació como una sociedad iniciatico-esotérica,  su iniciación tiene que ver con la trasmisión de una información imprescindible para que el masón inicie su conocimiento de si mismo y comprensión del sentido de la Orden.
 Lo esotérico en la masonería original,  se limita al sentido de los valores morales encriptados en los objetos del oficio transformados en símbolos.
Y no en porque en Inglaterra no hubieran corrientes esotéricas como la rosacruz, y ejemplo de ello lo tenemos en los trabajos de individuos como Robert Fludd, pero no fueron determinantes en la formación de la masonería moderna. Me atrevo a decir a riesgo de equivocarme, que los modernos huían de esas escuelas místico-esotéricas, buscando una vía ilustrada de conocimiento positivo de la naturaleza y del ser humano.

Será en el continente europeo en donde la masonería se desarrollará en corrientes distintas, impregnándose de influencias muy diversas y siendo penetradas por las escuelas místico-esotéricas como la rosacruz, el hermetismo, etc. Y por supuesto de la tradición religiosa cristiana.

De modo que si la masonería original nace masculina, no es por razones de índole esotérica, sino  moral.
La mujer tenia su rol muy definido y estaba supeditada a su rol, que la sometía al control social y masculino.

La masonería sin embargo; la llamada regular,  ha sabido aceptar en la Orden, la entrada de personas de clase trabajadora,  algo que también en la masonería original hubiera sido inaceptable, por los mismos motivos que no aceptaba a la mujer, por cuestiones relacionadas con lo moral; es decir, con aquello que se consideraba socialmente aceptable.
La condición de ser hombre libre y de buenas costumbres, en la actualidad se interpreta de varias maneras, pero si se requiere la libertad,  esta hace referencia a ser libre de su tiempo, de estar libre de servidumbres.
Y creo que es así,  al considerar como era la sociedad inglesa del siglo XVIII.

De modo que ha habido una evolución en los criterios tradicionales de la masonería, y se han debido a que el trabajador ha obtenido derechos que le liberan de las servidumbres y le dignifican.
Lamentablemente, con la mujer no hay esa aceptación, a pesar de que la mujer ha conseguido un nivel de emancipación extraordinario, y ya es libre en todos los sentidos.
De modo que moralmente, en relación a lo socialmente aceptable y considerado correcto,  no encuentro motivos para seguir negando el acceso a la mujer a la masonería.
De hecho, la no admisión de la mujer en la masonería, bien puede considerarse como inmoral.

La única razón que podría alegarse sería de índole esotérica,  pero eso instalaría a la masonería dentro de la dialéctica de opuestos, identificando principios esotéricos con la naturaleza física de las personas, y eso en la actualidad sería también inmoral.

Porque la sociedad considera correcto y aceptable la igualdad de sexos en todos los sentidos, poniendo a la masonería; sobre todo a la regular,  y a las escuelas esotéricas,  en una difícil situación.




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Hablar de sociedades iniciaticas o secretas en occidente,  es hablar de  tradición masculina aunque en la actualidad la mujer se este incorporando a ella con bastante normalidad.
Lo que no se puede negar, es que el mundo se ha dividido entre un bloque femenino y otro masculino, ambos separados, pero ambos activos.
Si bien en las sociedades monoteístas la mujer ha estado marginada, incluso en la marginación,  la mujer independiente ha sabido crear sus espacios propios.
En la Europa cristiana, la mujer que no quería pasar de la tutela del padre a la tutela del marido,  optaba por la vía religiosa y entraba en los conventos, de modo que en ellos confluían mujeres con caracter independiente. 
Tenemos en Teresa de Avila el ejemplo más claro de mujer inquieta y emprendedora,  aunque podríamos añadir a la lista a otras monjas como Beatriz de Silva y Meneses, Sor Juana Inés de la Cruz y un largo etcétera formado por mujeres que hacen de la devoción religiosa una forma de auto liberación y capacidad de obrar de forma libre.
Los conventos se constituyen en sociedades femeninas que pueden vivir al margen de la sociedad masculina.
En este caso son sociedades femeninas no iniciaticas ni secretas, pero en cualquier caso son sociedades femeninas de carácter religioso cristiano  y aunque algunas de ellas, tuvieron acceso a personajes de relieve político, no tuvieron la trascendencia suficiente y no por falta  de méritos.
La mujer en cualquier caso, no solo en Europa sino en el resto del mundo,  salvo excepciones, ha estado sometida al poder y tutela masculina, aunque esa situación fue aceptada por ella como una forma normal y aceptable de estar en el mundo, podemos ver que en la actualidad, el rol de la mujer en los países islámicos, desde la óptica europea occidental,  hace que consideremos la situación de la mujer como indigna, y sin embargo la mujer de un país musulmán, puede estar aceptando de buen grado ese rol.
 La aceptación en el caso de la mujer musulmana, tiene que ver con la identificación de un modelo de cultura, y no es difícil ver en nuestro país a mujeres musulmanas que visten vaqueros ceñidos y llevan pañuelo cubriéndose el cabello, porque se produce una identificación con un modelo cultural que consideran válido, están supeditadas al hombre pero no están en el mismo proceso de independización del hombre que la mujer de cultura occidental.
Y en el caso de las mujeres religiosas, como las citadas, podemos considerarlas como las pioneras en ese movimiento de independización del poder masculino.

Aunque en nuestro país sean los Conventos en donde la mujer culta e independiente se ve obligada a ir y allí confluir con otras de similar carácter, en otras partes del mundo y como una forma también de crear espacios de libertad propios,  la mujer se ha organizado en sociedades secretas, diferenciadas de las masculinas por la realidad social tan diferente que ellas tenían que vivir.

Como dice Mircea Eliade en el libro Iniciaciones Místicas:
"...Y por supuesto la organización en sociedades secretas, confiere a las mujeres un prestigio mágico-religioso que les permitirá salir del estado de abyecta sumisión a sus maridos, gozando así de cierta libertad..."

Que la mujer busque espacios propios en donde sentirse libres y hablar de ellas como colectivo, parece lógico en sociedades en donde la sumisión al hombre es una imposición cultural y legal.
También y es lo más interesante, es cuando la mujer con inquietud cultural y política busca un lugar de confluencia en donde poder realizar sus aspiraciones personales, esto es similar al impulso que generó la masonería modena, un lugar de confluencia de hombres que buscaban una vía universal de trascendencia tanto en lo moral como en lo social, un modelo que podríamos denominar como del "hombre universal".

Y en este caso, si incluso para el hombre,  las sociedades secretas, iniciaticas, etc,  significaron rincones de libertad necesaria, también la mujer con inquietud buscó esos espacios. 
Y si en occidente la mujer no podía formar parte de las sociedades como la masonica, si fueron importantes en durante la Ilustración como mecenas, la  forma en la que la mujer burguesa, aristócrata e ilustrada contribuyó a la Ilustración, ha sido poco elogiada.

La existencia de sociedades secretas e iniciaticas femeninas no son algo nuevo en el tiempo, pero este tipo de sociedades iniciaticas y reservadas, no pueden crecer y desarrollarse abiertamente y eso es un obstáculo para su expansión, pero no por ello han dejado de existir, aunque por esa característica de sociedad reservada, crece en el seno de grupos sociales reducidos y concretos, sobre todo el pasado cuando no existían nuestras actuales Redes Sociales cibernéticas.

En el caso del cristianismo y de  las comunidades femeninas religiosas conventuales, el numero de mujeres ha sido grande, en mi modesta opinión por dos motivos:
Por el hecho religioso, que forma parte de la estructura social aceptada.
Y porque el cristianismo no es una sociedad iniciatica,  aunque contenga de forma exotérica en la narración de su doctrina  la misma enseñanza  iniciatica que podríamos encontrar en cualquier sociedad de ese tipo.




EL HECHO ESPECIFICO

Me imagino al hombre del pasado sorprendido y maravillado por el Misterio de la Maternidad,  de la fecundidad, de la fácil asimilación simbólica de la mujer con la Tierra, con los ritos y ciclos agrarios.

La fecundidad no solo constituye uno de los elementos simbólicos del hecho diferencial femenino, el cuidado de la familia, la atención a lo domestico, etc. crean una realidad femenina diferente del hombre,  cazador, guerrero, y protector de la integridad de la familia, mientras que la función de la mujer en cuanto al rol de protección, no iba más y no es poco, a cuidar a los individuos de la familia en sus necesidades especificas de cada uno.
Las iniciaciones femeninas de paso a la edad adulta, tenían en la antigüedad y aun hoy en algunos lugares como en África,  una relación directa con las labores agrícolas y el tejido de las prendas de vestir.
Imagino que el rol de hombre cazador, que se aleja del entorno domestico dejando a la mujer al cuidado del cultivo de los campos, une simbólicamente a dos elementos simbólicos unidos a la idea de fecundidad y a la magia, la Tierra y el cuerpo femenino.
Cuando el hombre descubrió su función en el proceso reproductivo, la mujer perdió poder sobre él, y la magia tuvo que empezar a competir con las divinidades solares, masculinas y opuestas a la magia.

Desde un punto de vista esotérico,  el obstáculo para la integración de hombres y mujeres en un mismo sistema iniciatico, estaría en esa división entre los elementos solares y lunares. 
 Mágia y Sol Invictus se transforman en practicas y conceptos diferenciadores y opuestos, en una barrera que impide la unificación de ambos sexos en un mismo sistema iniciatico.
De hecho podríamos interpretar en las "cazas de brujas", una escenificación de este conflicto, en el que las mujeres crean una sociedad femenina reducida, entorno a su sexualidad y a su hecho diferenciador que desemboca en la magia, como un camino que conduce inevitablemente al encuentro con el  arquetipo que la mujer representa y que está escrito en el inconsciente colectivo de su genero.
Sociedad femenina que atiende a lo femenino, que es reprimida por el poder del principio teocrático y solar.





LA CAÍDA DE LOS ROLES
Este modelo de sociedad en la que la mujer tiene roles muy específicos y los hombres también los suyos propios, y que se mantienen separados,  se están desplomando sobre todo tras las dos últimas guerras mundiales, pero el esfuerzo de la mujer por reivindicar un lugar en la historia y en la sociedad es más antiguo.
En África, donde las creencias animistas y mágicas aun hoy cuentan con una gran presencia, la mujer ha tenido siempre un lugar importante y la iniciación de la mujer en los Misterios de su sexo es imprescindible para contraer matrimonio en algunos lugares.
El Misterio de la fecundidad y la magia están muy relacionados, y el miedo a la magia es combatido con el destierro de lo femenino, de la sexualidad.
En las sociedades iniciaticas masculinas y solares, conservan la idea de muerte y renacimiento, en el caso del cristianismo, es la Gracia de Dios la que hace posible adquirir y conservar el fuego divino y regenerador, no la magia.
La mujer y su sexualidad están en el cristianismo limitadas, porque la sexualidad está en intima relación con la magia unida a los principios fecundos de la tierra.

Ahora bien. ¿Qué vamos a hacer en la actualidad, cuando los roles tradicionales están cayendo?
El hombre ya no tiene nada que cazar para satisfacer de alimento a la familia, no ha de defender en constantes conflictos armados ni a su familia, ni a su tribu, ni a su Rey.
Por otro lado, la mujer y el hombre están compartiendo  roles, están emergiendo formas de sexualidad que siempre han existido, como la homosexualidad,  que pierden su estigma negativo.
Esta emergiendo una sociedad nueva con una mentalidad nueva, en donde los roles tradicionales están siendo superados.
Lo domestico ya no es exclusivo de la mujer, ni el cuidado de los hijos.
La cultura agraria se pierde y ha sido la sociedad industrial la que ha  generado un gran cambio ideológico.

No sé ahora que esa sociedad industrial está en crisis lo que nos vendrá, pero intuyo que una gran transformación de paradigmas y que no vendrá de la noche a la mañana, pero que de seguro destruirá los viejos esquemas.

Y entonces en lo iniciatico...




A PARTIR DE LA ILUSTRACIÓN

Las naturalezas iniciaticas de los hombres y de las mujeres, en mi opinión, como he escrito arriba, diferentes por los motivos que he expuesto, el problema que encuentro,  es si el mantener esa separación no generará un anacrónismo insuperable  que convierta lo iniciatico,  en una forma arcaica de construcción personal.
La iniciación tiene en todas sus modalidades, un elemento común, es útil para que el individuo acceda a una información imprescindible para asumir los roles sociales y misterico-religiosos de su sociedad.
Y si estos roles cambian y cambia también el modo en que se afrontan los misterios religiosos. ¿No se hace incomprensible un sistema iniciatico tradicional fundamentado en la consideración de la diferencia de roles?

Y sin embargo yo mismo soy defensor de la separación de sexos en la masonería, no tanto porque crea que los roles tradicionales están vigentes, sino porque mis experiencias personales me llevan a la conclusión de que el método iniciatico y su función en el psiquismo de las personas,  funciona mejor con la armonización del pensamiento en un mismo nivel de consciencia, y que esa consciencia está supeditada a un carácter forjado durante siglos, diferenciado y que busca la unificación pero que mantiene un nivel de diferencia que desarmoniza el método cuando lo masculino y lo femenino se unen.
Creo necesaria la búsqueda de la armonización de géneros, pero no forzándola. 
Dejando que la misma evolución acabe conduciendo a la total integración, si es que esta integración se viene a producir finalmente.

En Europa, posiblemente la sociedad iniciatica  mejor pensada,  haya sido la masonería a partir del siglo XVIII.
Apelando a la tradición, pero también a un modelo social en el que la mujer no estaba emancipada, la masonería es en ese momento totalmente masculina, pero la mujer se convierte en el continente un elemento activo como hemos visto antes, siendo las mujeres aristocráticas y burguesas las que crean espacios seguros para el debate científico y filosófico en libertad.
Se ha producido un cambio cualitativo importante, la mujer independiente y con inquietud intelectual ya no tiene el convento como único recurso para su propia realización como persona, con independencia del sexo masculino.
La masonería responde a esto con la masonería de adopción. De modo que en el siglo XVIII ya hay mujeres en la masonería, pero para eludir la norma de las Constituciones de 1723, en donde se limita la pertenencia a los hombres, las Obediencias crean una especie de paramasonería, tutelada por la masonería masculina.

El modelo que la masonería regular y tradicional maneja, es de las Ordenes Seudomasonicas . 
Un ejemplo lo tenemos en la Orden Femenina de las Heroinas de Jericó

Pero la masonería de adopción, es una forma de hacer participe a la mujer sin que esta pueda acceder al método masonico,  es patriarcal, somete a la mujer a la tutela masculina y su ideario está basado en los roles tradicionales femeninos.
De todos modos fue el inicio de la mujer en la masonería aunque de forma incompleta y alejada de lo que realmente es la masonería.

El paso definitivo de la  Masonería de Adopción a la Masonería, se dio cuando en 1952 se constituye la Gran Logia Femenina de Francia.
La existencia de una masonería exclusivamente femenina, pone sobre la mesa otro hecho diferencial, y es el feminismo, la lucha de la mujer por la equiparación con el hombre, acaba convirtiendo el feminismo en un nuevo hecho diferencial que separa transforma el método iniciatico en un proceso exclusivo de conocimiento de la realidad social  femenina.
Si en la pasado era el hecho diferencial la magia ligada a la tierra, ahora es el elemento social el que separa.


Nuestra especificidad femenina no significa ni refugio, ni la desconfianza en un trabajo compartido con los hombres. No tendría ningún sentido en una sociedad donde la diversidad es la regla 
Esta elección por lo tanto responde a la necesidad de un tiempo, un espacio para la reflexión y el discurso que estamos limpios y que nos permiten llegar a ser plenamente conscientes de nuestra identidad como mujeres y nuestra responsabilidad en el cumplimiento de nuestro papel como mujeres en el mundo. 
Creemos que, en palabras de Jean Rostand, "si se niega su propia batalla, que le hará el luchador por una causa que no es tuyo."
 Nuestro alberga la mutilación es el lugar privilegiado donde las mujeres pueden desarrollar sus ideas, sus palabras dan voz a las mujeres, siguen adelante con su obligación porque, en palabras de uno de nuestros mayores, Gisele Faivre, "La Masonería es una mujer común y corriente, con más un requisito. " Sin embargo, profundamente comprometido con los principios de apertura y no la exclusión-que son la piedra angular de la masonería adogmática y liberal, que recibimos en nuestras logias ningún masón masonería o de otra persuasión dispuestos a compartir nuestro trabajo.

Los condicionantes específicos de ambos sexos siguen pesando en la actualidad, aunque los roles hayan cambiado.
¿Se sostienen las razones que tradicionalmente se alegan en la masonería regular para la no admisión de la mujer?. 
Pienso que no,  porque el modelo cultural y social ha cambiado,  tendemos a la igualdad de genero  en el ámbito intelectual y laboral,  hemos superado la cultura agrícola y estamos quizá en los finales de la era industrial, los argumentos tradicionales ya no son admisibles.

Tenemos que preguntarnos si el método iniciatico está aun vigente. ¿Nos ayuda comprendernos a nosotros mismos y la función que desarrollamos en relación con nuestro entorno?
Pues en síntesis, todos los sistemas iniciaticos pretenden facilitar el acceso a esa información, de indole practica y trascendente.
Porque lo misterio  tiene que ver con un misterio menor, el autoconocimiento; y un misterio mayor, el conocimiento de lo que somos en relación con nuestro entorno cercano y universal, aunque sería demasiado largo entrar en estos temas.
¿Esto no significa que tenemos  la necesidad de superar los viejos roles y de contemplar la nueva realidad que emerge? 

Las preguntas de siempre siguen vigentes:
¿Yo quien soy?
¿Yo que soy?
¿Donde estoy?
¿Qué sentido tiene?
¿Qué relación existe entre lo que soy y quien soy en relación con todo lo demás?
Preguntas que tanto hombres como mujeres están capacitados para hacerse y darse respuesta.



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