miércoles, 21 de septiembre de 2016

La logia libre





En un país tan católico romano como España, incluso los no católicos tienen asumido el mismo concepto de sumisión a una estructura de poder que los católico romanos, al mismo apego a los tradicionalismos.
El español tiende a la anarquía pero solamente cuando se le permite, acepta y cultiva la  idea de que ha de existir una estructura jerárquica que dirija, organice y defina lo que es correcto, por regla general le basta con considerarse libre.

Cuando regresó la masonería a España asumimos que el modelo con que nos encontramos era el único y correcto; apenas teníamos idea de lo que era la masonería,  y solamente los hh:. que viajaban a otros países nos traían noticias de valles en los que las cosas diferían a lo que hacíamos aquí. luego llegó Internet y pudimos asomarnos al exterior, pero el conocimiento de idiomas y también el acomodamiento nos mantenían en nuestra "zona de confort", ese problema con los idiomas explica que no leyéramos libros de masonería en otras lenguas como el francés o el inglés.


Los masones en la actualidad, somos en cierto modo y sin pretenderlo,  fraudulentos a la hora de explicar la masonería, porque desde cero hemos tenido que hacerla crecer y ese es, el crecimiento, lo que hemos aprendido que es relevante.  Pero hemos tenido que formarnos masónicamente a medida que íbamos improvisando a lo largo de los
últimos decenios. Quizá por eso, porque hemos ido haciendo crecer algo estructuralmente sin dotarle de contenido, de significado y sentido,  hemos ido perdiendo miembros a un ritmo en competencia que con el de ir admitiendo a nuevos miembros. En consecuencia quedan en la masonería aquellos que por algún motivo se encuentran cómodos en la estructura y no cuestionan el escaso interés por la cuestión del sentido.
La estructura crea dinámicas más relacionadas con las relaciones de poder que con el aspecto más intelectual y formativo, el sentido se limita al mantenimiento de la estructura y el masón desarrolla en la masonería su propia fantasía de lo que entiende que es lo masónico.
Llega un momento en el que uno se pregunta ¿Qué hago  yo aquí? Cuando para unos  lo masónico es al mismo tiempo especular acerca de las Pirámides de Egipto y sus misterios y para otros es hablar acerca de la navaja de Ockham; por poner un ejemplo.

Llegué a la conclusión de que hay cosas que no funcionan bien  juntas, como el racionalismo y lo esotérico o la cultura y el pensamiento mágico.
Fue cuando empecé a defender el tema del sentido, y publiqué aquel libro que se llamó Masonería Cuestionada.

En varias ocasiones fui invitado a participar en proyectos masonicos, pero no salieron a flote, una de las razones, es posiblemente  que los masones que estando en sueños y que  tenemos algo de tiempo en la Orden, nos hacemos selectivos, siempre viene esa pregunta de:
-¿Quién más va a participar?
Una pregunta que por otro lado nos proporciona la clave del asunto, las gentes buscamos a gentes con quien podamos mantener una linea de trabajo definida y tranquila, en ocasiones pueden ser problemas personales de unos con otros, pero lo que hay en esa pregunta de prevención, es asegurarse de que si participan será en un taller que surga con una linea definida y sin que aparezcan problemas.
Nos hacemos selectivos y con razón.

Las Obediencias imponen normas a la hora de establecer logias, más pensando en el nacimiento de logias que admitan a todo el mundo, que en talleres en donde algunos masones puedan desarrollar los temas que les interesan, exigir un alto numero de miembros maestros para crear una logia,  tiene sentido si se quiere que haya una logia, pero no lo tiene si por ejemplo hay un pequeño grupo de masones que quieran trabajar el tema de la ecología, por poner un ejemplo, posiblemente recurran a solcitar trabajar en un rito que no haya en la zona, pero eso no va a salvar el problema del numero de miembros necesarios. Estoy pensando en todo momento en las normas de la Gran Logia de España, pero en las otras Obediencias es más o menos el mismo problema,
Finalmente hay quienes optan por trabajar fuera de las Obediencias, pero eso  tiene, porque hemos aprendido que está mal, un sentimiento como de culpa, es algo que se hace como el adultero que tiene a su amante y en secreto se reúnen.
La logia salvaje, que es como tradicionalmente se ha llamado a ese tipo de talleres, es algo que ha tenido y tiene una consideración  vergonzante. Se las considera ilegitimas a pesar de que fueron esas logias las que crearon la masonería moderna.


En otros países como en Francia, existen y se organizan, trabajar bajo la bóveda celeste,  es posiblemente la mejor opción para los masones que tras madurar la idea masónica,  conservamos el interés en desarrollarla sin los inconvenientes limitadores de las estructuras. Es regresar a la esencia de lo masónico.  El masón libre en una logia libre.
Es también el mejor modo para aquellos masones, que tras haber  pasado por las decepciones de los conflictos organizativos, encuentran en la estructura básica, la logia, un lugar que ofrece más garantías de estabilidad y paz que una organización más o menos jerarquizada.
Son también los talleres que más pueden concretar y definir su propio carácter y perder el miedo a la libertad.








2 comentarios:

  1. Interesante reflexion y muy cierta. Desgraciadamente, yo soy uno de esos muchos M.M. que se han visto sacudidos por una mezcla de falsa fraternidad y una muy mala organizacion...

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