sábado, 12 de marzo de 2016

El bien y el mal y el problema



La Religión de la masonería sería,  en el caso de que la masonería tuviera religión propia,  la de ser hombres buenos y leales.
Al menos así lo entiendo al leer el primer capítulo de las Constituciones de 1723, que son la primera declaración de principios de la masoneria moderna. Dentro de esa misma declaración de principios y en coherencia con esa exhoración a la lealtad y a la bondad como la única exigencia en materia espiritual, está el deseo de superar los conflictos humanos  a través de un consenso  que una a las gentes en principios comunes.
La Masonería Moderna no nace como sociedad iniciatico-esotérica, ni hay en ella prentensiones ocultistas ni mágicas, ni herméticas... Si no el anhelo de buscar un consenso útil para una convivencia humana que reduzca o elimine los conflictos, otra cosa será el desarrollo de la Orden que se irá produciendo.  Esta voluntad de consenso se entiende si consideramos la experiencia británica en relación con los confictos religiosos y civiles y además, la forma en la que un pueblo parece haber aprendido una lección de su historia y quisiera actuar en consecuencia.
Esta aplicación a la hora de corregir una conducta colectiva tras una experiencia histórica traumática, es lo que me hace dudar que en paises como España la masonería pueda ser posible, porque si algo caracteriza a este pais es su imposibilidad de aprender de su propia experiencia colectiva y actuar en consecuencia. La historia en España ha sido simpre  y sigue siendo un argumento rencoroso, jamás una experiencia constructiva.

En el capítulo 1del libro biblico de Isaias, se una amonestación al pueblo de Israel ocho siglos antes del nacimiento de Cristo, lo formal, la practica de una tradición había sustituido a la sencillez de una pauta simple, hacer el bien.
"...Lavaos y limpiaos; quitad la iniquidad  de vuestras obras de delante de mis ojos; dejad de hacer lo malo.
Aprended a hacer el bien, buscad el juicio, restituid al agraviado, haced justicia al huerfano, amparad a la viuda..."
Isaias carga contra la hipocesía de los sacrificios y formulas ritualicas vacias de sinceridad.
Siglos después se pondrá en boca de Cristo la exhoración al amor como sintesis de toda Ley y a pesar de ello, el ser humano continuó complicandolo todo creando doctrinas y ritos, recurriendo a las formalidades para eludir su fracaso a la hora de hacer algo en principio sencillo, amar y hacer el bien.

A la masonería moderna le ocurre algo similar y ha pasado de ser una sociedad que exhorta a la bondad, la lealtad y el consenso, a ser una sociedad compleja y más doctrinal de lo que debiera esperarse.
Podemos consolarnos pensando que si el ser humano no ha podido cambiar en casi tres mil años, va a ser dificil que la masonería pueda mejorar lo que parece que va en contra de la misma naturaleza humana. Obrar el bien.  ¿Por qué resulta más atractivo perderse en doctrinas, en procesos ceremoniales y en retóricas que sencillamente vivir haciendo el bien?  Me temo que complicamos los discursos y nos perdemos en formalidades para disculpar nuestros fracasos colectivos.

Observemos lo que está ocurriendo en Europa con la crisis de refugiados que desesperadamente cruzan el mediterraneo, la respuesta que Europa está dando es vergonzante, pero poca gente  de quienes nos apiadamos de esas personas, que criticamos lo que Europa está haciendo,  somos capaces de acomodar en nuestros hogares a alguna familia de refugiados.





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