miércoles, 17 de febrero de 2016

Las aportaciones y lo masonico


¿Alguna vez alguien se ha preguntado  qué es lo masonico, dentro de la gran variedad de corrientes y de contenidos que existen en la masonería?
Existen en la actualidad tantas ideas acerca de lo que es masonería o de lo que no lo es, que quien se acerca a ella puede tener la impresión que la masonería es aquello que cada masón entienda que es, o deséa que fuese, que cualquier asunto que pueda ser evocador para uno o más masones ya adquiere la condición de masonico. Esto ocurre por ejemplo con la opera La Flauta Mágica, un cuento chino convertido en obra masónica por "dogma de Fe".
Es como si el ideal personal de cada masón construyera la masonería, de modo que ésta se hace indefinible porque toda ella es subjetividad. La masonería acaba siendo el receptáculo de sus aspiraciones, sueños, fantasías, ideales...
El verbo Ser es muy temerario y en la masonería se aplica con bastante generosidad, pero es el verbo que define a las cosas y a partir de la definición, las cosas adquieren su utilidad.

Acercándonos al trescientos cumpleaños de la Masonería Moderna, se hace necesario una refundación a partir de la recuperación en algunos casos y descarte en otros, de los elementos que como ocurrió en el XVIII,  impida que lo masonico entre de lleno en el desván en el que la historia guarda lo obsoleto.
No recuerdo quién dijo que el Quijote era locura pero que lo era por anacronismo.

Uno de los objetivos de este blog, es el de ir identificando los elementos simbólicos especificos de la masonería y aquellos que siendo exógenos se le han ido integrando,  transformando el pensamiento racional que fue por el que apostó la Masonería Moderna en pensamiento mágico.
¿Pero qué elementos son genuinamente masónicos?  La masonería como metáfora constructiva, utiliza algunos elementos del oficio de la construcción, sus simbolos genuinos son los que hacen referencia al oficio de albañilería y más en concreto con aquellos que están presentes en los rituales y en los cuadros de logia. El ser humano considerado como una piedra tosca que ha de ser redimensionada para que tenga sentido como un elemento cultural, porque la forma cúbica es una manifestación de conocimiento,  la Geometría es el Arte de la Medida, contiene todas las ciencias y desarrolla todas las Artes.
Así el ser humano es Ser sobre el que se aplica la geometría. Esto nos lleva a considerar que la función de la masonería es la medida para convertirle; al ser humano,  en el "patrón" sobre el que aplicar la geometría (la medida de la Tierra), en orden ascendente al resto de la humanidad y alcanzando incluso aspectos metafisicos.
Desde el triángulo al fractal, el ser humano es la medida de las cosas y de ahí la importancia de que ese patrón se corresponda con la escala adecuada y ese es el reto.

¿Alguien imagina a un fontanero que añada a su caja de herramientas cera de depilar? Cada oficio tiene sus herramientas propias, se podrán incorporar herramientas nuevas, pero siempre que estén relacionadas con las necesidades que el obrero necesita para realizar su trabajo.
En la masonería ocurre algo similar. La plomada, el nivel, la escuadra, la regla...Son elementos simbólicos que dotan a la masonería de su esoterismo propio, con un sentido que necesariamente ha de estar en armonía con el resto de elementos del oficio, para que el universo simbólico de la masonería proporcione un discurso claro y coherente.
Tenemos que preguntarnos, si las aportaciones personales de cada masón se les puede considerar como masonería, hacer masonería es reflexionar, pero ¿Lo reflexionado ha de incorporarse a la masonería como elemento propio?
El simbolismo masónico no puede ser una proyección de los anhelos personales del masón, de sus fantasías, cada objeto ha de ser interpretado en coheencia con el resto del universo simbolico que le acompaña y con el que forma un "todo", una unidad metafórica.

Si un fontanero masón coloca una grifería en una casa, ni su trabajo será masonico ni esa grifería será masonica.




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