viernes, 19 de febrero de 2016

Espiritualidad universal




La espiritualidad es una afección del ánimo que nos empuja a lo trascendente.
Cualquier persona de cualquier religión y también cualquier persona que no forme parte de una sociedad religiosa, puede sentir en su ánimo que el ser humano es más que un animal, y lo és además,  porque posee la voluntad de no serlo.
Trascender la condición humana es llevarla más allá de su condición de primate, pienso que ésto y no el miedo a la muerte ni la necesidad de buscar explicaciones a los misterios, es lo que hizo que el ser humano buscara más allá de él, creando imágenes de deidades sobre las que proyectar su consciencia.
El ser humano siempre se ha sentido parte de un absoluto mayor del que no puede más que intuir, un sentimiento natural y espontáneo que no tendría tanto que ver con la educación recibida u otras causas como de una sensibilidad que le empuja a llevar al ser humano más allá de sus limites. Las formas religiosas institucionales y desarrolladoras de doctrinas, son la que han distorsionado éste ánimo espiritual auténtico.
La religión denominó Redención a este dejar atrás al primate.
El propio Marxismo que expresó aquello de que la religión era el opio del pueblo, busca también para ese pueblo esa misma redención, salvarle de la cadenas a la que las leyes naturales le tienen sujeto, el marxismo es, paradójicamente,  muy espiritual.  De modo que la idea de trascendencia,  está muy unida al anhelo de liberación del dolor de la existencia bajo el dominio de las circunstancias que genera.
Este anhelo de redención está presente en la masonería que nace en el XVIII, no en la búsqueda del pensamiento único,  sí de la eliminación de las cuestiones que dividen y enfrentan,  buscando un consenso en una base de minimos universalista, al final, nos encontramos también con la necesidad de eliminar las causas que generan el dolor humano.

El problema es que la figura del Gran Arquitecto del Universo, acabó comprensiblemente pero erroneamente, transformada en el Dios de la creación, en el Ser que se revela al hombre para manifestar su voluntad. El G:.A:.D:.U:. no debiera de ser identificado con el Dios de la religión, sino con la voluntad de trascendencia manifestada en una espiritualidad que busca trascender al ser humano. Un concepto y un espacio abierto  en donde ubicar al ser humano trascendido a diferencia de ese otro espacio en el que el ser humano convive con la naturaleza.

Entonces  ese G:.A..D:.U:.  que ya no es un Dios concreto, que ni siquiera es un Dios,   se transforma en el centro de unión de personas que anhelan ese trascendese, de lo contrario el unico espacio en el que la consciencia humana puedría habitar es en la Naturaleza y dentro de sus pautas.



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