domingo, 3 de enero de 2016

Reyes magos




Papá Noel está arrinconando a los Tres Reyes Magos,  el intruso rojo de barbas blancas es el Rey de las fiestas de invierno,  fiestas del consumismo y de la felicidad a través del poseer cosas.
El bárbaro gordito estaba destinado al excito en un mundo hedonista y con pocas ganas de otra cosa que no sea el placer.

No voy a disimular  que  el "barbas" no me gusta, pero admito que está en una buena fecha para hacerle regalos a los niños y que a diferencia de los Reyes Magos,  está libre de connotaciones de índole trascendente, es como un Sisifo del consumismo o  lo dionisiaco en versión infantil.  
Para una sociedad que no quiere crecer y teme a la muerte es ideal. 
Yo sigo apostando por los Tres Reyes Magos, soy más tradicional y me gusta otro tipo de mundo.


Vale que los Reyes Magos están ligados a una tradición religiosa y que mucha gente no quiere adherirse a esa tradición por lo que implica; por otro lado, los Magos están en unas fechas en las que los niños terminan sus vacaciones, y aunque tengan los juguetes el resto del año en sus casas para jugar con ellos,  se suele argumentar que los regalos en Navidad es mejor porque así los niños tienen más tiempo para disfrutar de los juguetes, supongo que en esas familias no les esconderán los juguetes a los niños acabadas las vacaciones.

Los Reyes Magos al estar relacionados con una tradición espiritual, son algo más que unos personajes para traer regalos, tienen también un sentido trascendente para una existencia no ligada a la finitud.
Pienso que es el conflicto entre la acomodación a lo finito, a lo que muere y la idea de trascendencia o no consideración de la muerte, el conflicto más importante o de los más importantes del ser humano.
Acomodar el ánimo a lo que muere establecer un principio existencial ligado al día a día, que no contempla la proyección hacia el futuro ni de la persona ni de la sociedad, cuando lo que importa es el sacarle el máximo beneficio al presente inmediato, esa forma decadente de existir.
Mientras que la consideración de la trascendencia, de la permanencia, construye el futuro porque lo contempla, tanto para uno mismo como para la sociedad y que es esa idea la que construye culturas.
Mientras que la hedónica acomodación a la finitud deja que todo muera, porque tiene prisa, construir es un esfuerzo a largo plazo que la idea de la muerte como final no se puede permitir.
La idea de permanencia construye culturas y las sostiene, no tiene prisa porque no le preocupa el tiempo.

Percibo que la cultura de  occidente se está dejando morir y que este conflicto entre la muerte y la permanencia tienen mucho que ver, por eso; aunque suene raro, me gustan más los Reyes Magos.

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