miércoles, 13 de enero de 2016

El texto eterno



Estaba leyendo el libro "Manual del distraído", de Alejandro Rossi,  es un libro compuesto por varios pequeños ensayos, en uno de ellos, el titulado "La página perfecta", habla de Borges y de su poco interés por la inmortalidad literaria.

Alejando Rossi comenta una frase de Borges y dice lo siguiente:
"...la historia y la evolución del lenguaje eliminan ciertas connotaciones, ciertas resonancias, las alusiones y los significados dependientes. El texto se transforma así, en una trivialidad, en una simpleza o bien en un objeto incomprensible..."
Y es que Borges hace alusión a la perdida del sentido, al desgaste del texto, a la inutilidad en definitiva de la pretensión de inmortalidad a través de la obra escrita.

Fernando Diaz-Plaja en el libro "Cómo escribir y publicar", dice que solo hay que publicar cuando se esté seguro de aportar algo nuevo, o cuando lo que se vaya a decir pueda facilitar el trabajo ajeno.
Escribir acerca de acontecimientos que estén pasando, como una novela o ensayo acerca de un acontecimiento como por ejemplo la Guerra de las Malvinas, tiene el inconvenientes que pasados diez años nadie se acordará de eso y nadie querrá un ensayo  periodístico que intente explicar aquello.
Así tengo yo un libro en mi casa de aquella guerra que se muere de aburrimiento en un estante, y que resulta imposible de vender porque ya a nadie le interesa.

Sin embargo, El Quijote o Hamlet siempre se venderán, porque trabajan sobre ideas eternas, la reivindicación de la libertad personal para elegir el estilo de vida, en el caso del Quijote; o la venganza y la traición en el caso de Hamlet, porque mientras exista la humanidad, habrá gente que quiera vivir según sus propios parámetros y siempre habrán traiciones y venganzas.

Por eso Borges habla de la "página perfecta", que ha de ser inmune a los cambios y a la evolución de la historia y de los efectos de la historia sobre la capacidad del texto para ser comprensible, y sostenedor de la idea que el autor quería manifestar.
Y es que escribir, aparte de ser un entretenimiento económico, una necesidad vital,  tiene también una pretensión de inmortalidad poco disimulada.

Huir de la muerte de alguna manera, por eso unos buscan la fama como Belén Esteban  y otros famosos televisivos, pero eso no asegura la inmortalidad, es una gloria efímera.
Por eso muchos utilizan la política y las artes como una forma de escapar a la muerte.

El político quiere cambiar la realidad, para que la historia lleve su nombre a través de los tiempos.
Los poetas y escritores, buscan la eternidad construyendo textos eternos o con esa pretensión de eternidad.
Y es que la idea del morir nos resulta odiosa y buscamos la cualidad de los dioses,  la inmortalidad.

Alcanzar la inmortalidad es el  principal anhelo del ser humano, el motivo que anima el deseo de trascendencia y que crece en proporción directa al rechazo de la muerte.
 En una sociedad que ya no cree en la vida más allá de la muerte, ésta se convierte en una realidad que agobia al ser humano, que lo limita a un margen de tiempo, y entonces la inmortalidad se limita a ser  memoria a lo largo del tiempo más allá de su propia generación, y comienza buscando la fama en vida, porque una vida ya es un tercio de la eternidad.







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