viernes, 8 de enero de 2016

El masón sin mandil y la soberbia




Una de las expresiones usadas en la masoneria en relación con los profanos, es la de "masón sin mandil",  hay en ella una buena intención, pero como reza la sabiduría popular, "el infierno está empedrado de buenas intenciones".
Por un lado se le eastá diciendo a alguien que por su perfil personal ya es masón, la idea que esa persona se hará de la masonería, es que ser masón se  trata solo de un tipo de actitud personal, de modo que se transmite desde la propia masonería una idea parcial de la misma.
 Esa persona no se sentirá motivada a entrar en la masonería pues despues de todo él ya es masón, como si la masonería no fuera algo más que un perfil personal, como si no conllevara un trabajo sobre si mismo fundamentado en un método.
Solamente se es masón cuando se es iniciado en la masonería y se trabaja en ella.

Pero hay otra cuestión que no se suele considerar, y es la soberbia del mason en relación con la persona a la que se le considera mason sim mandil. Es como afirmar que no se puede ser "buena gente" sin ser masón. que la masonería es la fuente de los valores morales y eticos en los que cree, de modo que no es posible ser, por poner un ejemplo, tolerante o defensor de la libertad de expresión y pensamiento, sin que ello implique ser masón.
Cuando un masón conoce a alguien,  que por su perfil personal podría formar parte de la masonería, hay quienes necesitan ponerle la etiqueta de "masón sin mandil",  quizá porque han sobreestimado tanto a la institución masónica, que adoptan una actitud similar a las instituciones religiosas que se consideran únicas poseedoras de la revelación divina.





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