lunes, 7 de diciembre de 2015

Eva y el elemento progresivo


El enemigo, el acusador, su presencia en la historia de Europa ha estado unida a una teología del terror.
Saboteador de la creación de Dios, y chivo expiatorio de los errores humanos, algo a lo que acusar cuando la maldad humana aflora.

Cuando las investigaciones parapsicológicas y la psiquiatría han demostrado,  que lo que se conocía como infestación demoniaca  como los polstergeits, por ejemplo, son causados  por la mente humana en un estado de estrés mal encauzado.
Cuando muchos casos de posesión diabólica son explicables también desde la perspectiva psiquiátrica y cuando esos mismos fenómenos que la iglesia romana continua considerando que se trata de la obra demoníaca,  constatamos que aquello que Jung definió como La Sombra,  tiene efectos terribles cuando aflora. Se hace necesario reconsiderar cual es la naturaleza real del Demonio, más allá de los aspectos míticos.

Falta por investigar lo relacionado con las posesiones demoníacas,. . que posiblemente tengan en la mayoría de casos  la misma causa, la manifestación reprimida de ese aspecto salvaje y depredador del ser humano, encerrado en lo más profundo de nuestro psiquismo.
Satanás ha ido cambiando de oficio desde que fue adoptado por la religión judía.
Injustamente acusado de ser el incitador de Eva, pues  en el texto bíblico del Génesis no se menciona que fuera él, pero como ocurre con otras cosas, hay cosas que las gentes damos por sabidas sin serlo, sencillamente las damos por ciertas "sin más", porque así lo hemos aprendido y ya no entramos en mayores consideraciones. Como la famosa frase de "tócala otra vez Sam", que mucha gente cree que forma parte de la película Casablanca.

Así, Satanás ha tenido que cargar con la culpa del pecado original, que tampoco fue una manzana, aunque tradicionalmente se de por hecho que fuera esa fruta.

Todas las religiones cuentan con entidades que se oponen al orden establecido por los dioses, y todas las culturas definen al bien y al mal de forma muy similar. En todas las culturas también, las religiones pretenden destruir al Demonio, creando un sistema de creencias basadas en códigos morales de conducta, que separen al hombre del mal y lo conduzcan a Dios, fuente de Justicia y Verdad.

De la narración del libro del Génesis, podemos observar como el ser humano posee prácticamente la misma naturaleza de Dios. Creado a imagen y semejanza, posee la misma naturaleza de Dios y prácticamente sus cualidades, pero perdidas tras la salida del Eden, cuando son trasladados al exterior dotándoles de una nueva naturaleza,  a partir de ese momento comienza la añoranza y el deseo de retorno a la Edad Dorada, raíz autentica de toda tradición espiritual. Se produce una ruptura entre Dios y el ser humano,  un suceso trágico que expone al ser humano a su naturaleza animal  animal, ligada al cuerpo físico que posee, sintiendo así las pasiones y las inclinaciones que la psique humana le invita a realizar.
 Es el precio de la consciencia de si mismos en un entorno hostil. El precio de la libertad son el dolor y la soledad. Los seres humanos están separados de Dios en un entorno en el que el dolor está presente constantemente.
 Eva es la introductora de la consciencia de si mismo en el ser humano, y también la que descubre su relación con la misma fuerza natural que la liga a la Tierra.

Tradicionalmente el elemento femenino está relacionado con la Tierra y se considera pasivo, pues su acción creadora dependerá de ser fecundada, pero esta analogía nos lleva a una cultura agrícola en la que la función masculina y femenina, el Sol y la Tierra, tienen una relación lógica en una cultura  fundamentalmente agrícola pero también simbólica, en donde lo masculino simboliza la acción o voluntad creadora y lo femenino la gestación o desarrollo y de ahí la importancia de Eva, que adquiere el papel  de facilitar el desarrollo de la y evolución de la humanidad.

El relato mítico del Génesis nos invita a una relectura distinta, en relación con lo tradicional y lo progresivo.
En el Génesis, el elemento masculino está representando a la Tradición fundada por Dios, el estatus,  el elemento conservador de la pauta heredada, mientras que Eva es el elemento progresivo que pervierte la Tradición para desarrollarla, ella es la provocadora del progreso, su transgresión estaba motivada por el deseo de adquirir Sabiduría. Mientras que Adán permanece en la quietud de la seguridad en la Ley que Dios establece.
Podemos especular acerca del simbolismo de la narración del Génesis, también podemos especular acerca del simbolismo de la serpiente y su función en el drama que relata el Génesis, pero no podemos más que intentar acercarnos especulativamente al sentido autentico, desconociendo el simbolismo exacto de cada elemento de los que aparecen en la historia.

La serpiente tiene entre las distintas interpretaciones simbólicas, la de ser un símbolo fálico,  si leemos el relato de Adan y Eva desde esa perspectiva, Eva sería fecundada por el Espíritu de la Sombra, de la naturaleza, de ella nace el conflicto entre la naturaleza divina y la naturaleza animal, que se manifestara en la historia de Caín y Abel. Caín, desde un punto de vista simbólico, sería victima de la pasión humana.
La serpiente, asimilada a Satanás,  podría interpretarse como un dialogo de Eva con su inconsciente profundo. Satanás sería la Sombra reprimida y el ánimo transgresor.

Quizá por esto en la masonería que se considera tradicional,  haya tanta resistencia a integrar a la mujer en ella, porque la Tradición requiere de un pensamiento y actitud conservadora y el elemento femenino representa  la perversión de la norma que permite el desarrollo, la laxitud de la Ley. Aunque esta masonería comete el mismo error de las religiones,  el de asimilar  al hombre y a la mujer con los principios simbólicos de lo femenino y de lo masculino, como si el hombre fuera todo él masculino y la mujer toda ella femenina y en relación con los principios esotéricos, tanto el hombre como la mujer poseen los elementos masculinos y femeninos en su carácter.
Pero se entiende que la masonería más tradicional no quiera admitir a la mujer, aunque entender no significa aceptar, porque la Tradición tiene a buscar la ortodoxia y lo progresivo a pervertir elementos  tradicionales para desarrollar la tradición.
 De modo que el conflicto entre  estas dos opciones masónicas, por un lado la anglosajona, conservadora y tradicional; y por otro lado la liberal o continental, más progresiva, están relacionados con modelos que podemos llamar arquetípicos  porque se reproducen inconscientemente, con los elementos simbólicos de lo masculino tradicional y de lo femenino progresivo.






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