martes, 24 de noviembre de 2015

Palabras y acción

El pensamiento crea y las palabras construyen, pues el pensamiento no incide directamente sobre lo real, las ideas influyen solamente cuando se aplican y no cuando son solamente materia de reflexión.
La masonería trabaja sobre el paradigma de la construcción, y construir se construye bien sobre un suelo libre otras construcciones, o reformando una construcción anterior o bien derribando y construyendo sobre el solar que antes ocupó otra cosa.
La masonería probablemente no sea la heredera directa de los gremios de construcción, pero quienes la crearon debieron de ver en aquellos gremios una metáfora perfecta sobre la que desarrollar una actividad centrada en el mejoramiento  de la condición humana a través del entendimiento y de la cultura.


La masonería oscila entre la espiritualidad y el progreso intelectual, una espiritualidad que ha ido pasando de un teismo a un deismo más o menos difuso en la actualidad,  De un cristianismo a un espiritualismo que mezcla lo esotérico con lo místico, lo hermético con la física cuántica.
El final del cristianismo como la religión considerada la depositaria de la revelación divina, crea un sincretismo que busca esa verdad que se creía poseer y que toca buscarla en una frenética en ocasiones, búsqueda de "lo verdadero"  indagando en todas las tradiciones.
Por otro lado,  la masonería aporta también y es la mejor característica de la masonería moderna, la comprensión del ser humano a través de la reflexión.  A diferencia de las tradiciones más mistericas,  religiosas o espiritualistas, que buscan ese conocimiento a partir de lo que cree saber acerca del mundo espiritual. El problema de este tipo de conocimiento, es que solo resulta de interés  para aquellos que están dentro de esta corriente. La espiritualidad, después de todo,  es una actitud personal, una experiencia intima que solo transforma a quien la desarrolla, y dentro de los limites que las propias aspiraciones de la persona espiritual crean.
La masonería moderna no niega la validez personal de la espiritualidad, pero busca una universalidad a la hora de crear un lenguaje útil para el dialogo entre culturas y esta universalidad,  no puede ser un lenguaje hermético porque lo que se busca es crear un método positivo y universal.
Tampoco pretende un "pensamiento único", esa  universalidad contiene lo diverso pero prima lo común.
En relación con la espiritualidad, el reto que tiene el ser humano de cara al futuro,  es desvelar qué es la consciencia y como interactua físicamente consigo mismo y con el entorno.  Aunque a nivel individual, cada persona utiliza los métodos espirituales tradicionales como una forma o método proyección de su consciencia. Pero el conocimiento de la naturaleza espiritual ya no es exclusivo de los teólogos, la experimentación física y neurológica van a tener mucho que decir también.

La masonería moderna como "comunidad pensante", tiene que atreverse a dar un salto cualitativo en su percepción de la realidad, de su lenguaje y en la actualización de los materiales con los que construye.
El obstáculo es que seguimos usando conceptos antiguos como "alma", "espíritu", que nos detienen en el tiempo,  es como usar una bicicleta para desplazarse, es útil pero solo en pequeñas distancias. Pero se hace necesaria una reforma del concepto "espiritualidad".
Y en lo social también  seguimos usando los conceptos ideológicos tradicionales, cuando el mundo se está transformando  de una forma en que los conceptos tradicionales tampoco son una garantía de éxito.




No podemos seguir estudiándonos como seres sin el conocimiento físico de nosotros mismos y  l vez considerar que progresamos.

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