viernes, 18 de septiembre de 2015

Iniciación en el siglo XVIII

 La masonería del XVIII es la mejor referencia para diferenciar la esencia de lo masonico, despues de varios siglos en los que se han dado tantas variaciones y aportaciones, muchas de ellas de caracter más imaginario que real, y siendo lo real lo que nos lleva a la verdad y de ella al conocimiento útil, ejercer de desmitificador es sanear y devolverle sentido a la Orden Masónica.
Gracias en buena parte a las indiscreciones de personas que sacaron a la luz los "secretos" de la masonería, podemos hoy en día cotejar y obtener mucha información útil acerca del origen, evolución e ideario de la masonería.
No podemos rechazar muchas ideas y elementos de otras tradiciones que se incorporaron a la masonería, la masonería tiene derecho a evolucionar y apelando a ese derecho podemos reivindicar la continuidad de esa evolución, pero podemos también y debemos hacerlo, distinguir los elementos originales con los que construir esa masonería evolucionada; es decir, si en los tiempos actuales en los que la sociedad en la que vivimos necesita construir paradigmas nuevos, éstos han de ser construidos sobre criterios de racionalidad, y podemos revindicar una evolución imprescindible de la masonería, enlazándola con su espiritu y elementos originales o a partir de las leyendas y mitos que sobre la masonería se han ido construyendo y  transformando la masonería en una neoreligión.

En esta entrada traigo la descripción que el libro "La Orden de la masonería traicionada y sus secretos revelados",  ("L´ordre des Francs-maçons trahí, et leur secret révéle´") hace de una recepción en el grado de aprendiz; todavía no se usaba el término iniciación.
 Libro que podréis leer clicando en el enlace al final de la entrada.




Cuando el recipendario entra, se encuentra entre dos columnas, en cada columna hay escrita una "J"  y una "B". No se da la explicación de estas dos letras despues de la recepción.
Dentro de ese espacio hay tres antorchas iluminadas puestas en triangulo.
El recipendario, con los ojos vendados, es introducido en la cámara por los vigilantes, que son los encargados de dirigir sus pasos.
Recorre el espacio de la logia tres veces y los vigilantes que le guian hacen ciertos ruidos con algún atributo de la Orden que llevan en el collar azul que llevan colgado del cuello.
No menciona pruebas de ningún tipo,  solamente que recorre el espacio tres veces con un ruido que no sería excesivo, ya que lo producian los mismos vigilantes que le conducian con las joyas de sus collares.
Acabado el vieje el recipendario era llevado al Venerable, quie le pregunta:
-¿Siente usted la vocación de ser recibido? (nótese que no menciona la expresión "iniciado" sino recibido).
El recipendario reponde que si, entonces el venerable le hace "ver el día" o ver la luz de la que durante tanto tiempo se le ha sido privada, y le quita la venda de los ojos.
Los hermanos se reunen en torno a él con la espada desnuda en la mano mostrándole la punta.
 Otro detalles que menciona y que resalta,  es que todos los hermanos llevan mandil blanco.
Una vez que el recipendario ha sido liberado de la venda sobre los ojos y ha visto a los hermanos con las espadas, es llevado en tres tiempos hacia un taburete a los pies del sillón, entendiendo que es el taburete que aparece en todos los grabados de la época. En ese taburete hay una escuadra y un compás, el Orador le dice:
-Ha abrazado usted una Orden respetable, que es mucho más grave (seriedad, grandeza, importancia) de lo que piensa. No tiene  hay nada contra la Ley,  contra la religión, contra el Rey, ni contra las costumbres. El Venerable Gran Maestro (se refiere al venerable maestro) os dirá lo restante.

El Orador le comunica los deberes del masón y son los siguientes:
El deber de un francmason consiste en llevarse bien con los hermanos, a observar fielmente los usos de la Orden y sobre todo, guardar un escrupuloso silencio inpenetrable acerca de la confraternidad.
 Acabado el discurso del Orador, el reipendario pone la rodilla derecha descubierta en el taburete, según "la antigua regla de la recepción", (vuelve a mencionarse el concepto recepción en lugar de iniciación), el Venrable le pregunta:
-¿Promete usted que jamás dibujará, ni escribirá, ni revelará los secretos de los francmasones o de la Masonería?
El rcipendario usando la mano derecha, pone una punta de un compas sobre su pecho izquierdo, y se realiza la promesa o juramento de que en caso de infringir las opbligaciones, permitirá que se le arranque la lengua y el corazón desgarrado reducido a cenizas echadas al viento y que Dios le ayude y este santo evangelio. (de lo que se deduce que el juramento de hace sobre la Biblia).
El autor del libro hace aqui una reseña en relación con el juramento, en donde explica otra formula de juramento usada por los francmasones ingleses en el día de la recepción:
-Yo confieso en preencia de Dios todopoderoso y de esta sociedad, que no daré jamás a conocer ni verbalmente ni por signos, los secretos que me fueron revelados esta tarde o en otros momentos... (el juramento insiste en que ni tallará ni en madera ni de ningun otro material, nada de lo que le sea revelado, tan solo a otros miembros de la fraternidad masonica con las mismas penas en el caso de faltar a la promesa)

Concluido el juramento, el Venerable Gran Maestro lleva al recipendarioa su lado y le ciñe un mandil, y se le da un par de guantes blancos para él, y otro par de guantes para la mujer que él estime más, ya sea su esposa o a otra mujer a la que él se sienta ligado.
Acabada esta entrega de objetos, se le explica el significado de la letra "J",  se le enseña el signo gutural, las palabras y toques de reconcimiento como aprendiz. Tres o cuatro meses despues, será recibido como compañero. seis meses despues será recibido a la maestría.






Para saber más:
libro en google

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