domingo, 21 de junio de 2015

Juego de parejas

Cartas del Tarot de Nefertari
Si bien se pueden establecer relaciones naturales entre distintas cartas, hay dos parejas que están unidas sin que sea posible considerarlas por separado.
Cada una de esas parejas está relacionada con los principios motores de la naturaleza.
Y cada pareja a su vez guarda relación la una con la otra.


Me refiero a las parejas formadas por el Emperador y la Emperatriz  y la pareja formada por el Papa y la Sacerdotisa.

Los conceptos masculino y femenino, desde la perspectiva esotérica  no tienen porqué hacer referencia a la sexualidad humana, aunque sean principios que por analogía, se correspondan con la relación y función sexual de las especies animales, entre las que nos encontramos las personas y más bien, la sexualidad humana estaría  relacionada por esos dos principios. Un principio  activo fecundador, el concepto asimilable al Gran Arquitecto de la masonería, y el pasivo gestador.

Activo porque cumple la función de poner en marcha la gestación y pasivo porque está a la espera de ser activado, aplicado a lo masonico, el principio femenino es el masón, ya sea hombre o mujer.
Porque el principio femenino es activo en cuanto a la actividad desarrolladora de la voluntad creativa..
Las ideas por ejemplo, no tienen sexo, pero la idea es fecundadora y masculina, y la reflexión es gestadora y femenina.

El deseo de hacer realidad una cosa y la voluntad de que esa cosa se haga real, (principio masculino), precisa de la capacidad para hacerla posible. (Principio femenino).

De modo que en el ser humano ambos principios están presentes,  la voluntad de obrar y la capacidad de crear no están por separado en las personas. Si aceptamos esto así, la segregación sexual en las sociedades iniciaticas carece de sentido, incluyendo por supuesto a la masonería.

 La capacidad de crear no se pone en marcha sin la voluntad de activación de ésta.
Por ello en el principio siempre es el Logos.
En el libro del Génesis, Dios manifiesta su voluntad de que las cosas sean y  es la Tierra las que las crea.
Y Dios nombra a las cosas, lo  que significa  todo está en la mente del creador antes  de que la voluntad creadora se manifieste.  La expresión de la  voluntad o palabra creadora, es un ejercicio de poder creativo gracias a la Sabiduría. (1) motivadora del acto de voluntad constructiva.

Los europeos tenemos un ejemplo de como el poder se dividió en dos especialidades,  durante el Imperio Romano y después a lo largo de los siglos, el Rey o el Emperador poseían poder material, administraban la justicia civil, y atendían a los asuntos  del plano físico.
Por otro lado, se creó un poder religioso. que controlaba los aspectos espirituales, administraba la Justicia Divina, y atendía los asuntos del plano espiritual
De hecho vemos como la Iglesia Católica Romana, conserva aun la estructura imperial.

Las cartas del Emperador y del Papa, se corresponden con la naturaleza masculina del poder, en un caso terrenal y en el otro el espiritual.
Las cartas de la Sacerdotisa y de la Emperatriz, son el aspecto femenino del poder terrenal y espiritual.

No se oponen sino que se complementan, y resultan estériles si se separan y no colaboran entre ellos.


En la película El Cristal oscuro,  (2) vemos como se narra una aventura en la que el dualismo es una causa de destrucción y no de creación. Sobre todo porque el dualismo en el que ambos aspectos de la pareja se separan y se desconectan, lejos de ser una fuente de creación,  son de corrupción y auto-liquidación. En la película se muestra un dualismo como principios opuestos.
El dualismo está integrado en nuestra mente,  se trata de la separación entre dos principios opuestos, el bien y el mal, Dios y Satanás etc.

Pero desde una perspectiva  esotérica, los elementos activo masculino y pasivo femenino, no son elementos opuestos ni jerarquizados, son elementos diferentes del poder creativo.
Ambos elementos juntos son una Mónada, al igual que la Trinidad Cristiana. Una unidad compuesta por elementos distintos y especializados.
De modo que no podemos considerar lo femenino y lo masculino como dualidad, pues no se oponen o repelen, si no que son  aspectos necesarios dentro de una función creativa.


Así, en el hombre y en la mujer ambos aspectos están presentes, aunque prime uno más que el otro según la naturaleza del genero de cada uno.
No existe lo absolutamente femenino o absolutamente masculino, de ser así no sería posible el desarrollo de las ideas y de la acción.

Los medios por los que el poder genera creatividad y acción, pueden encontrarse en los cuatro elementos tradicionales:
El Fuego.
El Aire.
El agua
La Tierra.
Los dos primeros se corresponden con el principio masculino de voluntad creadora.
El Fuego, la Voluntad; el Aire, Intelecto o Sabiduría.
Mientras que el Agua es elemento aglutinante, lo emocional,  el receptáculo de la creación , mientras que la Tierra es el lugar sobre el que se ejerce la voluntad creadora, el universo denso de la materia.

El Fuego y la Tierra son los elementos de la creación que protagonizan todo el proceso creativo, el Aire y el Agua los medios que cada uno de los primeros elementos, ponen a disposición de la creación.

Me resulta llamativo que en la Biblia,  los elementos masculinos que intervienen, como es el caso de Adan en el Antiguo Testamento o José el esposo de María, son personajes que no tienen ningún protagonismo, la acción creadora para directamente de Dios a la mujer.
Con el pecado original, el aspecto creativo femenino pone en marcha el proceso de desarrollo de la civilización humana. Antes de la salida del Eden, tanto Eva como su Adán   viven aun en la mente de Dios como ideas de Dios antes de que la voluntad creadora se ponga en marcha.

Se ha leído el Génesis de muchas maneras,   y mi forma de hacerlo es bastante personal y no digo que sea la mejor interpretación, ni siquiera digo que sea una buena interpretación,  mas encuentro en esa narración,  el momento en el que la creación deja de ser una idea de Dios para ser el desarrollo de esa idea que sale de la mente para desarrollarse fuera de ella.

En el caso de María, es sobre ella, el elemento femenino, sobre quien recae la voluntad creativa, es una segunda creación y Cristo la simbolización del Logos manifestado.
En el plano físico es el elemento femenino quien protagoniza la acción.

De este modo, un poder exclusivamente masculino, es severo, autoritario,  incluso tirano.
Y un poder exclusivamente femenino, es permisivo, comprensivo.


Podemos imaginar a un poder que desea algo y manifiesta su voluntad de que se realice, sin entrar en consideraciones de ningún tipo.
Sería el Emperador como arquetipo no influido por su doble femenino.

Un poder en exceso femenino  no orienta su creación en un sentido concreto, porque estaría privada de la inteligencia creadora.

Por ello, es necesaria la combinación de los dos elementos para que la creación tenga un sentido concreto.

Volviendo a Eva, ella rompe el pacto con Dios cuando está lista para iniciar su labor creadora,  pero el pacto de Dios es con el hombre, quien mantiene representa a Dios como el elemento masculino y referencia de la autoridad que la sabiduría creadora representa.
Su papel; el de Adan, es sin embargo secundario,  quien protagoniza y escenifica el momento en que la Tierra esta lista para ser transformada en el elemento denso en donde la humanidad desarrolla su evolución, es ella, Eva.




Adán simboliza el fundamento, y Eva la labor de gestación. La madre de la humanidad, una figura que luego se repite con María la madre de Cristo.




(1) ver la Biblia en el libro de Proverbios capitulo 8

(2) A través del enlace podréis ver la película completa.


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